Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Presidencia de la Nación.

logosanm_V2logosdhweb

A 60 años del golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955

¿Qué pasó en septiembre de 1955?



El golpe del 16 de septiembre de 1955

El 16 de septiembre de 1955, fracciones de las Fuerzas Armadas lanzaron una serie de acciones en distintos puntos del país con el objetivo de derrocar al gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón. El bando golpista se conformó inicialmente con unas pocas unidades del Ejército y la Fuerza Aérea y prácticamente la totalidad de la Marina de Guerra. La operación contó con el apoyo de la mayoría de los partidos políticos de la oposición, así como de la Iglesia, cobijando numerosos comandos civiles que actuaron junto a los militares rebeldes. El gobierno reaccionó a las hostilidades golpistas poniendo en ejecución el estado CONINTES, que implicaba la movilización de todas las unidades del Ejército y la Fuerza Aérea leales a la Constitución. La primacía militar del bando leal presagiaba una rápida represión de los focos rebeldes.Pese a ello, tras tres días de cruentos enfrentamientos, se pactó un cese del fuego con el objetivo de parlamentar. Los caídos, las destrucciones materiales, las deslealtades y la amenaza de bombardeo a la destilería de La Plata lanzada por la Marina de Guerra, influyeron en la decisión de Perón de no seguir combatiendo, pese a que tenía una victoria militar asegurada. El presidente optó por ponerse a disposición de las autoridades militares, mediante una confusa carta en la que expresó que delegaba el gobierno a manos del Ejército. Una junta militar interpretó la misiva como una declaración de renuncia y, tras parlamentar con los golpistas, decidió disolver el Congreso Nacional, intervenir las provincias y facilitar que el General Eduardo Lonardi, líder de los sublevados, jurara de facto como presidente provisional. Los días posteriores a la toma de mando de los rebeldes, manifestaciones civiles en rechazo al golpe de Estado fueron reprimidas ferozmente en varios puntos del país.

Los sucesos acaecidos a partir de aquel 16 de septiembre precipitaron la interrupción del orden constitucional, con un saldo de más de ciento cincuenta víctimas fatales, tras una semana de enfrentamientos armados. Las acciones más cruentas tuvieron lugar en las ciudades de Córdoba, Rosario y las localidades bonaerenses de Ensenada - Río Santiago y Sierra de la Ventana.

La ciudad de Córdoba, en tanto epicentro de las fuerzas terrestres golpistas, fue donde más víctimas se registraron. Las agresiones se iniciaron en la madrugada del 16 de septiembre, cuando los cañones de la sublevada Escuela de Artillería, al mando del general Eduardo Lonardi -líder del alzamiento-, abrieron fuego sobre la vecina Escuela de Infantería, hasta entonces leal al gobierno. En el centro de la ciudad, grupos de comandos civiles con el apoyo de un puñado de soldados de la Aeronáutica y el Ejército, al mando del general Videla Balaguer, intentaron tomar el Cabildo y la Jefatura Policial, que fue tenazmente defendida por los efectivos policiales, en su mayoría leales al gobierno. Tras cuatro días de esporádicos combates, los enfrentamientos dejaron un saldo superior al centenar de víctimas fatales entre civiles y militares.

El segundo foco en importancia de enfrentamientos se dio en torno a la localidad bonaerense de Ensenada, donde unidades sublevadas de la Escuela Naval cruzaron el Río Santiago con el objetivo de tomar la ciudad de La Plata. La avanzada fue heroicamente resistida por integrantes de la Guardia de Infantería de la Policía provincial, junto a un número significativo de vecinos de dicha localidad obrera fuertemente identificada con el peronismo. La llegada de las tropas leales del Regimiento de Infantería Nº7 con asiento en La Plata marcaron el repliegue de los marinos y su posterior retiro al Río de La Plata con numerosas bajas.

El día 18, varias columnas constitucionales del Ejército que se movilizaban en dirección a Puerto Belgrano fueron atacadas por la aviación naval a la altura de Sierra de la Ventana. El Regimiento de Infantería 3, unidad que había participado en la defensa de la Casa de Gobierno el 16 de junio, recibió la mayor parte del fuego aéreo. Desde la base naval de Puerto Belgrano zarparon las naves de la flota de mar que bombardearon las destilerías de Mar del Plata y amenazaron extender la destrucción sobre Buenos Aires si no renunciaba el presidente. Consumado el golpe, desde los barrios populares de la ciudad de Rosario se organizaron movilizaciones en protesta al quiebre institucional y en busca de noticias sobre la suerte del presidente depuesto, que fueron violentamente reprimidas por tropas militares que utilizaron sus armas de fuego contra los manifestantes.

Las principales causas de tal magnitud de violencia pueden hallarse en la confrontación de proyectos políticos que despertó la irrupción del peronismo, en tanto fenómeno político social que materializó las demandas del movimiento obrero organizado. Ante la imposibilidad de imponer sus intereses por la vía democrática, las clases dominantes optaron por confrontar mediante la agresión. Según palabras de Mario Amadeo, dirigente nacionalista católico y uno de los organizadores de la rebelión de septiembre, "la revolución de septiembre de 1955 no fue solamente un movimiento en que un partido derrotó a su rival  o en que una fracción de las Fuerzas Armadas venció a la contraria, sino que fue una revolución en que una clase social  impuso su criterio sobre otra".

Tras la caída del gobierno constitucional y pese a la supuesta transitoriedad que expresaba el gobierno cívico militar de facto, comenzó a demolerse el andamiaje institucional del Estado de Bienestar que había construido el peronismo. Entre las medidas asumidas impulsadas por la dictadura se destacan la proscripción del Partido Justicialista, que marginó de la vida política a la gran mayoría del pueblo, la intervención de los gremios, la eliminación de los convenios colectivos de trabajo, la represión de trabajadores mediante la movilización militar, la pérdida de ingresos de los asalariados, la liquidación del Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio, la desnacionalización de los depósitos bancarios y el ingreso subordinado del país al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.



Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos Av. del Libertador 8151| Tel. 47021211 - 47022311 | Ciudad de Buenos Aires (C1429BNC) Argentina