Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Presidencia de la Nación.

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Acerca de la  Memoria de gestión  2012-2015

La Memoria de gestión 2012-2015 tiene el propósito de dar cuenta de los objetivos generales y específicos de las políticas públicas en materia de derechos humanos. Por medio de este informe, se podrá conocer de forma didáctica y organizada la estructura administrativa y sus respectivas normativas; el diseño, desarrollo e implementación de estas políticas públicas y los correspondientes resultados como fruto del trabajo colectivo de todos los que integran esta jurisdicción del Estado nacional.

Nos propusimos construir un instrumento comprensible para acceder y conocer tanto la información cuantitativa como la cualitativa, en cumplimiento de la Resolución N° 175/2015 de la Sigen, de fecha 9 de octubre de 2015, que sin lugar a dudas resultará de consulta necesaria para quienes asuman esta responsabilidad a partir del 10 de diciembre del corriente año.

Elaborar la Memoria de gestión 2012-2015 ha generado una intensa y productiva tarea de recopilación de las acciones más destacadas que hemos desarrollado en estos casi cuatro años de gestión desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Estas acciones son Políticas de Estado que trascienden la gestión de un gobierno, ya que buscan dar respuesta y solución a las necesidades de la sociedad en su conjunto. Este informe expone la estructura completa de esta secretaría de Estado, facilitando información de cada una de sus áreas, permitiendo en detalle la transparencia de su gestión, y ofreciendo herramientas para que las autoridades que asuman puedan desempeñar efectivamente sus funciones desde el primer día de asunción. Asimismo, esta Memoria se propone como una guía que, al garantizar la accesibilidad, expone las virtudes de un Estado inteligente al servicio de la sociedad y con la permanente motivación de mejorar su calidad institucional. Igualmente, esta Memoria muestra que hay desafíos pendientes, que son compromisos a asumir en pos del fortalecimiento de la democracia.

Estas políticas públicas están enraizadas en el desarrollo de nuestro proceso democrático desde el año 1983. Su primer hito fue la creación de la Conadep que elaboró el Informe Nunca Más, base probatoria del histórico Juicio a las Juntas Militares. En los años siguientes, el rol institucional de los derechos humanos ha sido el reflejo de los avances y retrocesos, de las fortalezas y las debilidades de nuestra democracia. En el año 2003, las políticas de derechos humanos toman un impulso definitivo. El modelo y el paradigma de Estado que se han constituido con la presidencia primero de Néstor Kirchner, y luego de Cristina Fernández de Kirchner, toman a los derechos humanos como su matriz filosófica en todas las acciones del Estado y no solo como una lista de problemáticas abordadas por un único organismo público. Las políticas públicas colocaron a la dignidad del ser humano en el centro de las metas político-sociales. Por esto mismo, han tenido el reconocimiento no solo del pueblo argentino, sino también de la comunidad internacional.

Tienen su fundamento en la Constitución Nacional, en todos los tratados internacionales incluidos a partir de la reforma constitucional de 1994, y en las leyes sancionadas en consecuencia. Es por ello que las mismas, resguardadas en las tesis jurídicas de la continuidad del Estado, devienen en trabajo a ser reconocido y prolongado por las sucesivas gestiones, como continuidad para seguir promoviendo, protegiendo y ampliando derechos de la ciudadanía. Paradójicamente, más allá del derecho positivado, se enraizó en el núcleo ético del pacto social de los argentinos. Una mirada de derechos que no solo transversalizó las distintas áreas del Estado, sino que articuló el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

Las políticas de Memoria, Verdad y Justicia que se iniciaron con el retorno de la democracia se fueron profundizando en la construcción objetiva y subjetiva necesaria para una definitiva Política de No Repetición. Se demostró así que los Derechos Humanos son, en la actualidad, un programa que puede orientar las políticas públicas de los Estados. Tal es la singularidad Argentina. La acertada respuesta a estos desafíos permitió no solo una interacción creativa y comprometida con las distintas áreas del gobierno nacional, sino también con las provincias y municipios, en el marco de un verdadero Federalismo de los Derechos Humanos. Igualmente, como una consecuencia expansiva, influyó y ganó prestigio tanto ante el Sistema Interamericano como ante la propia Organización de las Naciones Unidas. Las políticas de derechos humanos son políticas de Estado que deben perdurar en el tiempo ya que conforman valores y principios imprescindibles y constitutivos del Estado de Derecho y de la Nación. Como lo dijo nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Los 40 millones de Argentinos tienen que garantizar el respeto a los derechos humanos, la verdad y la justicia; es el pueblo el que se tiene que empoderar en su propia historia". Fue un verdadero honor y responsabilidad haber sido encomendado por la presidenta de la Nación, en la misión de hacer todo lo que estuviera a mi alcance, y también hacer lo imposible, por continuar y profundizar las políticas iniciadas en el año 2003 por el entonces secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Así también un reconocimiento al ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, que nos brindó su incondicional acompañamiento y respaldo para llevar adelante nuestra tarea. También es importante destacar que todas estas políticas se han podido llevar adelante con el constante apoyo del histórico movimiento de los derechos humanos en Argentina. El legado de lucha y los valores de vida que encarnan nuestras Abuelas y Madres de Plaza de Mayo son una guía imprescindible para consolidar nuestra democracia y así seguir haciendo de los derechos humanos un ejercicio cotidiano y real, más que una utopía.

Este documento intenta dar cuenta del esfuerzo no solo personal sino del gran compromiso y pasión con la que cada trabajador y trabajadora de este organismo público se ha venido desempeñando. Mi agradecimiento y reconocimiento a todos ellos, y la certeza que seguirán brindando su experiencia y compromiso para seguir fortaleciendo las políticas públicas de derechos humanos. Como balance de estos años de gestión, espero, con mis virtudes y defectos, haber estado a la altura de las circunstancias que me tocaron vivir.

Concluyo mi función como secretario de Derechos Humanos de la Nación con la certeza de haber aportado lo mejor de mí, para contribuir a la construcción de una Argentina más justa y solidaria.

 

Martín Fresneda

Secretario de Derechos Humanos de la Nación (2012-2015)

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